El mexicano Arturo “Cuyo” Hernández, fue mánager, guía, entrenador, asesor, administrador y maestro de una gran cantidad de campeones mundiales mexicanos del pasado, casi todos convertidos en ídolos y superproducciones.


De la gran legión que pasó por sus manos, destaca sobre todo, boxísticamente, uno de los más grandes boxeadores mexicanos de la historia, Ricardo López Nava, quien tuvo la virtud de adquirir conocimiento y sabiduría de la “ Cuyo”, para implantar un récord mundial de imbatibilidad.

El “Finito” lo hizo en la división paja, pero eso no le quita la grandeza que mostró durante 16 años de carrera, demostrando ser un artista de boxeo, muy por encima del salvajismo y el intercambio de golpes que por naturaleza es el boxeo, destacando la inteligencia, la estética y la eficacia.

En varias entrevistas, Ricardo ha comentado que nunca fue un alborotador y que su amor por el pugilismo le venía de ver los programas de los sábados en la televisión con su padre Maleno, como tradición familiar.

Ricardo nació en Cuernavaca, Morelos, el 25 de julio de 1966, vive en el barrio de Tacubaya, su entrada natural fue en el gimnasio “Lupita” donde Arturo Hernández enseñó y preparó a sus campeones, antes, Lop ez tenía siete años cuando se puso los guantes por primera vez y a los quince ganó el primero de cuatro Guantes de Oro consecutivos.



Debutó profesionalmente en enero. El 18 de enero de 1985 contra Rogelio Hernández en Cuernavaca y ese año de su debut anotó seis nocauts. Cinco victorias más siguieron en 1986, aunque solo noqueó dos veces. En 1987, bajo el mando de “Cuyo”, peleó tres veces, probándose a sí mismo contra peleadores experimentados y duros como Eduardo Ramírez y Javier Alonso, derrotándolos a ambos por decisión en peleas de diez asaltos.

En 1989, “Finito” dio señales de lo que iba a ser en el futuro, primero entre sus diez víctimas acumuladas entre 1988 y 1989, derrotó a José Luis Zepeda, esa victoria le dio la oportunidad de disputar el título Continental de las Américas del Mundo. Consejo de Boxeo el 7 de noviembre de 1989 contra Rey Hernández, derrotándolo por nocaut en doce asaltos.

Ya en la cúspide de un campeonato mundial, López debutó en Estados Unidos contra Jorge Rivera, derrotándolo por nocaut en . Luego derrotó por decisión a Francisco Montiel, estando listo para buscar el título mundial.



El 25 de octubre de 1990 en Tokio, Japón, López derrotó al entonces campeón mundial Hideyuki Ohashi, dos minutos del quinto asalto, mostrando al mundo su gran calidad. Desde entonces nunca más ha vuelto a subirse a un ring para ofrecer exhibiciones no estelares, lo que habla aún más a favor de su grandeza.

López es el único campeón que siempre expuso su corona en todas sus peleas, destacando que seis de ellos fueron en Asia, lo que conlleva más riesgo y dificultad.

El 7 de marzo de 1998, con los títulos del Consejo Mundial de Boxeo y de la Asociación Mundial de Boxeo en juego, enfrentó a uno de sus más duros oponentes, el invicto nicaragüense Rosendo Álvarez, con quien empató técnicamente en el octavo asalto en una reñida pelea.

La pelea es histórica, porque es la única vez que “Finito” no tenía la mano levantada al final de la pelea.



Claro que la revancha no se hizo esperar y 8 meses después volvieron a enfrentarse en Las Vegas, Nevada. Ricardo ganó por decisión dividida en una pelea brutal, una de las más duras que haya enfrentado.

Posteriormente, el 12 de noviembre de 1994 peleó en la Plaza de Toros México en la Ciudad de México contra Javier Várguez, la pelea mientras duró fue memorable por la batalla que presentó Várguez quien finalmente fue derrotado por nocaut técnico en el octavo asalto.



El 23 de agosto de 1997 fue su consagración ante el puertorriqueño Alex “Nené” Sánchez en el Madison Square Garden de Nueva York, brindando una de sus mejores demostraciones de fuerza, poder. e inteligencia

Envió dos veces al puertorriqueño a la lona en el segundo y quinto asaltos y finalmente lo derrotó por nocaut técnico en el quinto asalto.

El 2 de octubre de 1999, López captura un segundo título mundial en una división diferente a la edad de 33 años, el título de peso minimosca de la FIB, derrotando al estadounidense Will Grisby, mostrando una gran cantidad de ingenio para ganar una amplia decisión.

Finalmente, el 29 de septiembre de 2001, uno de los boxeadores más técnicos y habilidosos que ha tenido México se despidió del boxeo al noquear a la sudafricana Zolani Petelo.

Actualmente es comentarista deportivo de Televisa, uno de los canales de televisión más importantes de México, en además de dar conferencias motivacionales.

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